Tras leer a Goleman y su "Inteligencia Social", no podía faltar otro de los clásicos de la pedagogía, titulado "Pedagogía del oprimido", escrito por Paulo Freire. A lo largo de esta entrada me gustaría hablar sobre el contenido y la reflexión que he realizado en torno a esta obra, que he escogido a raíz de que una de mis compañeras lo seleccionara y comentara conmigo durante la sesión de la lectura trenzada.
Ahora bien, ¿Por qué he escogido esta lectura? La respuesta es sencilla, porque primeramente me gusta el enfoque que adopta Freire con respecto a la educación. Considero que teniendo en cuenta que la obra fue publicada en 1968, la mentalidad que tenía este pedagogo era muy avanzada para aquel momento y contexto, además de ser una persona muy comprometida con la educación y con el empoderamiento social.
En este libro plasma una visión optimista y liberadora de la educación, percibiéndola como herramienta para luchar contra la opresión y contra el sistema educativo tradicional. Otro de los aspectos que critica y con el que coincido plenamente es el hecho de que en este tipo de sistema, es la figura del profesor la que tiene el conocimiento y es el alumno el sujeto pasivo que recibe toda esa información, limitándose a memorizar y no a aprender o a pensar de forma crítica.
La pedagogía o sistema que él propone, en cambio, busca principalmente establecer diálogos horizontales en el aula, yendo más allá de la mera transmisión de contenidos y posibilitando así la co-construcción del conocimiento. Además, busca que esas personas oprimidas tomen conciencia y una actitud crítica de la situación en la que se encuentran y opten por transformarla. Para ello, entran en juego las interacciones y relaciones humanas, ya que el diálogo es el medio predominante en este tipo de pedagogía. Así pues, considero que este tipo de herramientas favorecen la igualdad y la participación de todas aquellas personas que deseen hacerlo y mejoran también las habilidades sociales y comunicativas, instrumentos clave para poder luchar contra cualquier obstáculo o adversidad. Al mismo tiempo, en relación a esta idea, me gusta el hecho de que en ningún momento plantea la violencia como vía de escape a este conflicto, sino que aboga por vías pacíficas y diplomáticas como lo son el diálogo y la reflexión, además de optar por aunar a la población para realizar una lucha colectiva y no individual.
En definitiva, es una pedagogía que parte de un modelo sociocrítico, ya que busca empoderar a un colectivo que se encuentra oprimido y tiene como principal objetivo transformar un contexto social. Del mismo modo, pretende alfabetizar y ayudar a aquellas personas oprimidas a desarrollar un pensamiento crítico y a mi parecer, tiene una visión o enfoque muy optimista y liberador, además de aplicable a muchas situaciones de la actualidad.
Para acabar, me gustaría compartir con vosotros y vosotras una de las frases de este pedagogo que más me ha cautivado y que creo que sintetiza de forma nítida y breve el contenido de este libro: "La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo".
Ahora sí, sin nada más que añadir, me despido. ¡Hasta la próxima!
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