Tras la sesión de grabación del podcast, hubo ciertas cuestiones o temas que me resultaron de sumo interés y sobre las que me gustaría reflexionar. Una de ellas fue la que abordaba la transformación que está acarreando la tecnología digital en la población más joven.
Justamente, hace escasas semanas, opté por ver la mini serie que tanto éxito está teniendo en la plataforma de Netflix: Adolescencia. Durante el transcurso del podcast decidí sacar a colación la trama de dicha serie porque la consideré muy oportuna teniendo en cuenta el tema a tratar. Sin embargo, me gustaría ahondar un poco más en la infinidad de aspectos que esta abarca.
En primer lugar, en términos generales, considero que el mensaje que trata de emitir es muy interesante y necesario para el contexto actual. Así pues, pone en relieve la gravedad de una problemática que pocas o ninguna otra serie aborda, pues no solo trata el tema de la tecnología grosso modo, sino que para más inri, pone el foco en el mundo Incel y el ciberacoso, entre otros.
Creo que este largometraje hace un llamamiento a las familias para atender a las conductas de sus hijos e hijas. La trama me ha llevado a hacer una interpretación que considero clave en todo esto: Por más que creamos que los hijos e hijas estén a salvo en sus habitaciones, pueden estar expuestos a un mundo virtual lleno de peligros que muchas veces está fuera de nuestro control.
Otra de las lecturas que he realizado tras visualizar este largometraje, es el impacto que están teniendo las redes sociales y los nuevos referentes que están emergiendo en ellas, pues algunos de estos nuevos referentes promueven discursos de odio y se tornan en grupos que algunos catalogan como sectarios. Por ejemplo, en la actualidad, el pensamiento Incel, en el que predominan los discursos misóginos y machistas, se encuentra en pleno apogeo. No obstante, también hemos de apreciar la otra vertiente, la de personajes públicos que promueven discursos de aparente empoderamiento a la figura del hombre, siendo también de talante machista.
Los consumidores o destinatarios de este tipo de contenido son por lo general jóvenes en una edad en la que son sumamente moldeables o que se encuentran en una situación de vulnerabilidad, por lo que a pesar de que las redes sociales gocen de muchos beneficios, también exponen a este colectivo a muchos riesgos como el hecho de seguir o creer en los discursos que fomentan estas personas. Por lo tanto, creo que uno de los mayores retos que tiene la educación es el de fomentar una autorregulación y ayudar a desarrollar un uso autónomo y responsable de estas. En la serie, esto se ve claramente representado en el momento en el que el protagonista lleva a cabo un acto violento a consecuencia del ciberacoso que sufre por parte de una joven que lo cataloga como Incel.
Otro de los aspectos que considero que refleja muy bien es la situación que se vive en muchos centros educativos hoy en día, ya que el alumnado menosprecia y falta al respeto al profesorado en numerosas ocasiones, además de utilizar el móvil sin restricción alguna. También se aprecia que utilizan el teléfono de forma poco ética, como lo es el caso de los jóvenes que graban situaciones conflictivas en lugar de intervenir o ayudar. Actualmente, según he podido observar en mi entorno más cercano, existe una tendencia a utilizar al personal docente como cabeza de turco, culpabilizándolo de todo y señalándolo cuando realiza algo de forma inadecuada. Y, no me malinterpretéis, en algunos casos tiene una justificación válida, pero, considero que no se habla lo suficiente de aquellos y aquellas profesionales de la educación que sufren faltas de respeto y continuos ataques por parte del alumnado. En esta película se muestra un contexto socio-educativo muy agravado de un instituto, pero, no son pocas las ocasiones en las que nos han sorprendido con titulares de noticias acerca de una agresión a un profesor o profesora por parte de un alumno o alumna, en el mayor de los casos, adolescente.
Este filme refleja, a mi parecer, de forma cruda e incluso, algo extrema, la agravada situación en la que los y las adolescentes pueden desembocar. No obstante, no hay que dejar de lado que se trata de una serie de ficción y, por tanto, hemos de ser conscientes de que debemos discernir entre lo que es la ficción y la realidad. Esto me lleva a reflexionar en torno a la carencia de educación digital frente a la que nos encontramos, ya sea al profesorado, como al alumnado y a las familias. En definitiva, creo que es una serie que muchas familias deberían ver, ya que aunque se trate de un caso llevado al extremo, no deja de reflejar una nueva realidad a la que nos acercamos: la transformación de las nuevas generaciones.
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